viernes 17 de octubre de 2008

Rebuscando

Con motivo del 10º animersario de Google ahora es posible encontrar las webs que se encontraban hace siete años en Google ya que han puesto a disposición de la gente el índice más antiguo que conservaban.
Google Search 2001

tostadoraGracias a ello he encontrado más cosas de mi presencia online y que hoy día ya daba por perdidas pero aun existen incluso sin necesidad de recurrir a los servicios de archivo de la web.

Una de mis primeras páginas web personales:
Web particular de Alfredo Soro (hasta 1998)

P.D: Un fallo en el server impidió que se publicase la entrada anterior puntualmente, como cada dos días.

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domingo 5 de octubre de 2008

Wiiii ar livin a ce le bra tion

Recuerda, recuerda... el 5 de septiembre. :)

Hace un mes, un viernes por la mañana, me colocaron los puentes definitivos después de más de tres meses de pinchazos, pulidos, empastes, moldes, pernos, coronas, y un sin fin de cosas de dentistas. Lo relaté todo por este blog así que no se porque necesito recrearme más en estos detalles. ;)

En solo un mes he terminado por asumir mi situación actual, aunque seguiré yendo al dentista con cierta regularidad.

De momento ya llevo un mes sin ir, ni ver a nadie de la consulta, salvo una vez por la calle que me crucé con el administrador.

Y no tengo que ir hasta dentro de tres meses para pequeños retoques y revisar como va todo.

Tengo que decir que comer ahora es una experiencia diferente. Casi formidable.
Lo malo es que de momento no me puedo permitir mucha variedad en la comida hasta que termine de pagar los plazos de la factura. No todo iban a ser beneficios.

Aun así como ya dije hace un mes por el blog, espero celebrar pronto este cambio invitando a algunos allegados sin complejos, que se apunten cuando decida dónde y cuándo.

¿Qué tal el 5 de noviembre?

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domingo 7 de septiembre de 2008

Fin del rollo - Cyborg completado

El 5 de septiembre, después de 19 visitas de tratamiento y 5 más de revisión no programada para recolocar puentes provisionales, mi dentista ha dado el visto bueno hasta una próxima revisión dentro de cuatro meses.

Las dos últimas visitas, el lunes 1 y el viernes 5 consistieron en limar un poco fundamentalmente mis muelas superiores del maxilar derecho para que el mordisco esté lo más igualado posible entre lado izquierdo y lado derecho.

No me ha quedado 100% perfecto pero siento una mejora importante desde que usaba los puentes provisionales y desde que me pusieron los puentes definitivos.

Además el lunes me quitaron una última caries que tenía en un rincón del maxilar superior derecho, con una pequeña dosis de anestesia.

Ahora es hora de celebrarlo... Las amistades y allegados que dejen comentarios aquí recibirán una invitación para darle caña al dentado. ;)

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jueves 28 de agosto de 2008

Adios puen, adios puente...

Por fin me he librado de los puentes provisionales.
Aunque aun queda controlar y retocar algo, por fin tengo lo que son los puentes definitivos en mi boca nueva.

Los dientes frontales son más afilados que los de plástico y me resultan más cómodos para comer.

Los puentes de la mandíbula inferior me parece que encajan mejor y no se me cuela comida como con los provisionales.

Con esta 17ª visita del martes (o vigésimo segunda, si contamos las 5 veces que tuvieron que volverme a poner provisionales sueltos en el último mes) casi damos por concluido el tratamiento de unos 90 días (contando unos 15 de vacaciones a finales de julio); que me habían vaticinado podrían haber llegado a ser 120 días.

17 visitas en 16 semanas parecía lo normal si hubiese ido como una vez por semana pero se adelantó mucho trabajo en el primer mes, que llegué a acudir hasta tres veces por semana para arreglarme la boca.

De modo que yendo cada tres días aproximadamente he acudido a la consulta 22 veces a lo largo de 12 semanas.

Ahora queda el largo proceso de ir pagando a la entidad financiera.

Arriba se pueden ver los puentes provisionales de plástico. Con ellos podría haberme comprado un ordenador portátil bastante moderno.

La última sesión consistió en retirarme los provisionales, dejándome así:



...para después de limar, quitar restos y pulir un poco la muela del juicio inferior derecha para mejorar algo la oclusión, colocarme los puentes nuevos con Fortex (cemento para prótesis definitivo) y dejarme tal que así:



Después de enjuagarme un poco, sin anestesia y en menos de 20 minutos (tras otra espera de unos 20) se dio por concluida la 17ª intervención. (menos molesta incluso que las de alguna re-colocación de provisionales)

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domingo 24 de agosto de 2008

Dejavu de Dejavu

Ya no se como dejar constancia de ésto sin que suene repetitivo pero el jueves se me soltó mientras comía el puente provisional de la parte inferior izquierda de mi mandíbula.

Es la quinta vez que se me suelta un provisional desde que me pasó por primera vez en el Bilbao Exhibition Centre durante la party Euskal Encounter 16, hace casi un mes.

Y la cuarta vez que se me suelta el mismo provisional de dos piezas. El otro fue el puente lateral inferior derecho, de tres piezas y la verdad es que fue bastante sorpresivo.

Éste, aunque siempre me pilla de improviso, ya estoy más que acostumbrado.
Sobre todo a que después de la cita en que me los quitan, me marean la boca y los vuelven a poner, tengo que pasar el trance de acostumbrarme al repulsivo sabor del cemento provisional... Y poco después, al soltarse algún provisional, tengo que volver a pasar por otro trance similar.

De todos modos esta vez tras algo más de media hora de espera alguien con el cargo de higienista dental en lugar del de doctor de odontología me ha hecho el trámite. Como sucedió en Bilbao y una vez más en Tudela.

En estos casos nunca se me ha vuelto a soltar hasta que han soltado y vuelto a colocarlos de forma más precaria.

Por lo general me hacen morder un algodón cosa que no hace mi dentista. Y al tomarlo con más prisas creo que queda peor.

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viernes 22 de agosto de 2008

Ya falta menos

Ya van 16 (ó 20) citas a las que he acudido a una clínica dental en los últimos tres meses.

Está vez la sala de espera parecía un vagón de metro en hora punta. Aunque me daba la sensación de que mucha gente venía acompañada, de modo que ocupaban más sillas.

Aprovechando que tenían un gabinete libre, mi dentista, tras unos cuarenta minutos de espera, mandó ubicarme allí mientras su asistente me retiraba los (puentes) provisionales.

Por fin he visto los puentes definitivos. Me han parecido un poco "imperfectos". Quiero decir; naturales. Con color de dientes no uniforme en lugar de plástico o algo demasiado liso.

Las paletas frontales me seguían pareciendo algo grandes aunque son más cortas que las de plástico. Pero estoy tan acostumbrado a las paletas grandotas de los provisionales que hasta me gustan más así de grandes.

El puente frontal no lo he visto adaptarse muy bien a mis encías.

Una de sus piezas tampoco le ha gustado como se adaptaba a mi dentista y al colocar todos los puentes ha visto que al morder chocaba antes con el lado derecho que con el otro; así que después de pulir un par de veces ha anotado otro detalle para que retoquen los puentes en laboratorio.

Me han tomado un molde y me han vuelto a colocar los puentes provisionales con ese asqueroso cemento provisional de cuyo sabor estoy más que acostumbrado cada vez que salgo de la consulta.

Una observación que me ha hecho mi dentista es que un diente, que tengo junto al incisivo inferior derecho, lo tengo nuevo; sin estrenar. No lo he usado nunca dada la forma de mi boca. Conserva aun las puntas propias del diente que aun no ha nacido cuando no eres más que un feto. Así que... Aun me mantengo joven en algunas partes de mi cuerpo. :)

La semana que viene continuará.

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sábado 16 de agosto de 2008

15 y un quinto (o 19) a la deriva

Ya van 19 veces que voy al dentista para alguna cosa este año... creo que 20 si contamos la visita inicial para planificar el tratamiento.

Pero el colmo es ir dos veces en un mismo día. Como había ido para algo parecido la mañana anterior: tres veces en el plazo de dos dias.

-AAAAAAAH!- (Como dice Enjuto Mojamuto)

No fue el peor día de mi vida pero tampoco el mejor.

Estaba yo, tan feliz (no demasiado pues el sabor del pegamento recién puesto no es plato de buen gusto), comiendo con mis puentes provisionales recién re-colocados tras la consulta cuando de pronto:

-MECAGON TO LO QUE SE MENEA!!-

Mi puente provisional del lado inferior derecho de la boca sale a navegar a la deriva y me quedo con el en la mano...

Me voy al baño, me enjuago y me lo re-coloco. No sin cierta dificultad porque el de tres piezas es algo más complicado que el de dos.

Éste me lo habían quitado y vuelto a poner bien la semana pasada porque lo notaba algo suelto. Luego con la visita de este mismo día, al quitarlo y volverlo a poner otra vez había quedado flojo pero no lo noté hasta que ya fue demasiado tarde.

No tuve tiempo a reaccionar porque solo habían pasado tres horas desde que salí de la consulta. Así que me dieron cita para dos horas después y de nuevo mi dentista lo limpió y re-colocó, con la esperanza de que aguante hasta la semana que viene.

Aquí incrusto un vídeo que he encontrado por Youtube de un barco a la deriva.
Así nos hacemos una idea de lo que es un puente (provisional) a la deriva, ¿no? ;)

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jueves 14 de agosto de 2008

15 (o 18)

Seguimos con La odisea de los dientes.

La siguiente historia esta basada en hechos reales. Algunos detalles han sido dramatizados para realzar el efecto y otros modificados por falta de memoria o sobra de imaginación.


RECEPCIÓN DENTISTA - INTERIOR / DÍA

Recepción con sillas y una mesa con revistas.

FREDDY entra con su gorra en la mano y se acerca tímidamente al mostrador de recepción.
(Lo ha hecho 14 veces antes pero sigue sin mostrarse confiado al llegar)

FREDDY: Tengo cita a las 10:30, ¿de acuerdo?

RECEPCIONISTA: Sí. Puedes sentarte.

Freddy se sienta en una de las sillas del extremo.

FUNDIDO A NEGRO


RECEPCIÓN DENTISTA - INTERIOR / DÍA (Continuación)

TEXTO SOBREIMPRESO: 38 minutos después

Freddy está sentado en otra silla cercana a la mesa con revistas con su PDA en la mano y la guarda en su funda de la cintura.

Freddy se levanta y entra en el baño.

FUNDIDO A NEGRO


PASILLO CONSULTA DENTISTA - INTERIOR / DÍA

Freddy sale del baño y se encuentra a su dentista.

Dentista hace un gesto dirigiendo a Freddy hacia su gabinete.

FREDDY: ¿Vamos pa'llá ya?


CONSULTA DENTISTA - INTERIOR / DÍA

Un lugar oscuro, iluminado solo con luces artificiales. Con una silla especial con su desagüe para enjuagues, sus utensilios eléctricos, monitor LCD de 14", aparato de rayos y bandeja con diverso material de dentista.

En un rincón está un pequeño armarito/aparador que sirve de mesa. Y otro más pequeño con un taburete tras el desagüe de la silla para ayudante. En frente de la puerta hay un gancho triple que hace de percha clavado en la pared. En un par de posters se exhiben varios consejos de dentista en la pared frente a la silla.

Freddy deja su gorra en la percha cruzándose con AYUDANTE-Dentista y se sienta en la silla.

FREDDY: Hola. Buenos días.

DENTISTA: Vamos a ver. Hoy toca la (gran) prueba de metales.

Freddy frunce un poco el ceño y habla después de meditar un poco.

FREDDY: Creía que ya me habían hecho esa prueba. Como me han hecho tantas cosas.

DENTISTA: La prueba de metales consiste en colocar estos moldes metálicos que ves, que son una versión vetusta de lo que serán los puentes definitivos. Así comprobamos que encajan correctamente para hacer la versión porcelánica final que será mucho más bonita.

Dentista comprueba la firmeza del puente frontal de Freddy.

DENTISTA: A ver. Cierra. Voy a por instrumental que con el nuevo pegamento va a ser más difícil quitarte esos puentes (provisionales).

Dentista abandona el gabinete detrás de Ayudante.

Freddy se queda mirando al techo. (Pensando que el de ayer será fácil retirar porque cree se ha podido mover durante el desayuno de esta mañana, otra vez.)

DENTISTA (off): Lucía búscame un extractor T80.000 de puentes.

Dentista regresa con un artilugio. Detiene su mirada en la boca de Freddy y tras cavilar un poco comienza a extraer los puentes.

Freddy se enjuaga durante unos segundos.

Recepcionista asoma por la puerta.

RECEPCIONISTA: Tiene una consulta nueva después de la urgencia que espera en la sala. ¿Para cuánto tiempo tendrás?

DENTISTA: Con Alfredo tengo como para 20 minutos... Y después la urgencia que ya lleva media hora esperando. Calculo que algo más de media hora.

RECEPCIONISTA: De acuerdo.

Recepcionista se va.

Dentista coloca el puente frontal metálico en la boca "desdentada" (sin el puente frontal) de Freddy. Y continúa colocando las otras dos piezas metálicas de los lados inferior izquierdo e inferior derecho de la mandíbula.

DENTISTA: OH! Qué bien! Encajan muy bien. Puede parecer que no tendría porque haber problemas pero no siempre encajan bien. Eso nos va a facilitar mucho las cosas. ¿Cómo lo sientes?

FREDDY: Bueno. Ahora me prieta un poco el frontal. Pero nada a lo que no pueda acostumbrarme.

DENTISTA: ¿Notas que se alinean bien?

FREDDY: Bueno... no se si cierro bien la boca. Aun no me he acostumbrado al nuevo modo de masticar.

Dentista dirige su mirada a Ayudante y le va explicando.

DENTISTA: Es cierto. No se si conservo todo el historial de Alfredo para hacer un seguimiento más minucioso. Es que antes solo mordía con apenas dos cúspides de una muela de cada lado. Ahora hemos igualado un poco los molares y con las coronas quedará más alineado. No quedará perfecto pero tampoco vamos a requerir hacer cirugía y la diferencia de morder con apenas dos puntitas de la muela a tener dos muelas completas (de cada lado) para masticar será importante. Además aunque no podemos hacer mucho con la mordida frontal porque tiene bien los dientes inferiores hemos mejorado el frontal superior al que le faltaba un diente, de modo que con el puente superior en vez de tres dientes frontales ahora tiene cuatro lo que ayudará algo.

Dentista dirige su mirada a Freddy.

DENTISTA: No se si te apetece escuchar tantas explicaciones. ¿Quieres saber más del tratamiento?

Freddy esta algo asombrado. (Desde la primera consulta, nunca antes le habían dado tantas explicaciones seguidas)

DENTISTA: Hay a quien no les interesan los detalles. ¿Sigo hablando?

Freddy al fin reúne fuerzas para una lacónica respuesta.

FREDDY: Sí.

DENTISTA: Muy bien.

Dentista comprueba la boca con un espejito.

DENTISTA: Muerde, sin abrir la boca. Más tarde limaremos bien esas muelas de arriba para que casen mejor. A ver. Abre la boca.

Dentista cambia de instrumento.

DENTISTA: Ahí veo la pequeña caries que quitaré cuando termine todo. Se acabó la charla.

Dentista deja el instrumental.

DENTISTA: Enjuágate si quieres... que te he metido varios instrumentos que producen algo de saliva.

Freddy se incorpora un poco y se enjuaga unos segundos.

Dentista coge unas láminas para obtener marcas de mordiscos.

DENTISTA: A ver, muerde... Abre.

Dentista mueve la lámina hacia la muela adyacente.

DENTISTA: Muerde otra vez.

Dentista guarda la lámina y prepara un pequeño molde hecho de una pasta rojiza.

DENTISTA: Muerde esto.

Freddy muerde el nuevo molde.

Dentista amolda la pasta alrededor de todos los dientes de Freddy.

Freddy descubre que la pasta está caliente lo que le produce una sensación algo desagradable.

DENTISTA: Abre, mucho.

Dentista retira con cuidado el nuevo molde.

DENTISTA: Muy bien.

Dentista guarda el molde y vuelve a la boca de Freddy a retirar las fundas de metal.

Freddy se enjuaga tras quitarle la última funda.

Dentista agarra un torno y otro instrumento y hace un gesto a Ayudante.

DENTISTA: Sujétale la lengua no le vaya a clavar ésto sin querer.

Ayudante mantiene el aspirador en un posición fija.

Dentista (sin anestesia alguna) taladra algo por la parte inferior derecha de la mandíbula de Freddy.

El frío de los líquidos a presión que produce el torno molestan un poco a Freddy que frunce el ceño aguantando.

DENTISTA: Bien. Pues esto ya casi está. ¿Cuándo tenemos la próxima cita?

Dentista recoge el instrumental.

Ayudante se sienta en su taburete junto a la silla.

FREDDY: La semana que viene es la última que tengo reservada.

DENTISTA: ¿Sabes a que hora exactamente?

FREDDY: Sí. A las diez y media.

DENTISTA: Vale. Perfecto.

Ayudante se dispone a hacer mezclas del pegamento para los puentes provisionales.

AYUDANTE: ¿Para cuantas piezas preparo?

DENTISTA: Uff! Espera a ver...

Dentista revisa los materiales de la bandeja.

DENTISTA: Doce! Hazlos de tres en tres para que me de tiempo...

Dentista se queda pensando un momento.

DENTISTA: Bueno no. Hazlos todos. Que este nuevo pegamento es más flexible.

Dentista empieza a limar el interior de los puentes de plástico y le habla a Ayudante.

DENTISTA: Mira a ver si tienes una cabeza de ultrasonidos que si no voy a tardar tres horas.

Dentista se dirige al desagüe de la silla con el instrumental y los puentes.

FUNDIDO A NEGRO

GABINETE DENTISTA - INTERIOR / DÍA (Continuación)

TEXTO SOBREIMPRESO: 7 minutos después.

Freddy tiene ambos caños el pantalón cubiertos de salpicaduras de agua.

Dentista coloca el puente frontal, los dos puentes laterales y la funda del lateral inferior izquierdo de su mandíbula un rato después que las demás.

Dentista aplica presión (entre uno y dos minutos) en cada sitio y raspando algunos restos alrededor de las fundas.

DENTISTA: Bien. Se acabó. Enjuágate.

Freddy se enjuaga. Y se siente bien con los puentes de nuevo en su sitio.

FREDDY: Gracias. Nos vemos la semana que viene.

AYUDANTE: Hasta pronto.

DENTISTA: ¿Cómo?

FREDDY: Que hasta la semana que viene. Gracias.

DENTISTA: Hasta entonces.

Freddy coge su gorra y abandona la consulta.

FUNDIDO A NEGRO

Continuará.

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martes 12 de agosto de 2008

Sueño de verano

Recuerdo desde que tenía siete u ocho años todos los veranos eran aburridos; siendo el tercer y último hijo de una familia típica, pionera de la ley del divorcio.

Mi hermana y hermano son siete y ocho años mayores que yo. Están a un abismo de "distancia".

Aun así, siempre tenía imaginación para pasármelo pipa en mi propio mundo.

Un día, quizás en torno a los 12 años, decidí que no quería aburrirme nunca más. Y dediqué mi vida a explotar las infinitas posibilidades de los ordenadores. Especialmente las cualidades multimedia.

Ir en plan autónomo no ha sido algo de hace 10 años. Llevo siéndolo casi toda mi vida. A mi aire. Independiente. Y desde el momento en que no tuve obligación de madrugar para ir al colegio o de dejarme secuestrar por parientes mayores a sus bacanales culinarias y beodas regí mis ciclos de sueño de modo anárquico, tal vez imitando los horarios de aquellas personas que se "divierten" toda la noche hasta el alba en plan sanferminero.

En verano.

Solo que yo me divierto más en casa; lejos de discotecas y sitios raros.

Por lo general mis ciclos de sueño son normales. Pero hay veces en las que precisamente por esa "autoprogramación genética" que me hice para esquivar el tedio y la rutina raro es que aguante un ciclo de sueño regular más de dos meses; A la mínima distracción con el ordenador u otras tareas, raro es que no vuelva a cambiar el día por la noche, sea invierno, primavera u otoño.

Cuando tengo algún compromiso importante suelo ser capaz de levantarme a la hora aunque solo duerma dos horas, pero para volver a un ciclo regular de sueño suelo usar dos técnicas diferentes. Una es la técnica astronauta; Procurar levantarme un poquito antes cada vez. Algo que me resulta bastante difícil.

La otra técnica la hago con mayor éxito inmediato y consiste en algo inverso: Aguantar despierto-zombie más horas de la cuenta... quizás hasta las cinco de la tarde... para luego dormir más y levantarme aunque sea muy pronto.

Aunque la técnica es eficaz, no siempre duermo lo suficiente en esos casos y me despierto con nueve horas por delante antes de que amanezca; o si me levanto a una hora de buena mañana... a la noche puede que me vuelva a despistar con facilidad y aguante más tiempo despierto de lo que debiera.

A veces sucede algo curioso en vez de aguantar hasta las cinco de la tarde... pasado cierto tiempo dejo de tener sueño y vuelvo a las andadas, yéndome a acostar a las tantas de la mañana.

En cualquier caso, no se qué hago un domingo a las ocho de la mañana sin dormir.

Para colmo el lunes me pasa lo mismo pero esta vez no me puedo acostar por un compromiso imprevisto con la 14ª visita y dos tercios a la consulta del dentista para poner bien esta vez el puente inferior izquierdo que se me ha soltado tomando un "desayuno" antes de acostarme, y luego tengo una comida familiar... ¡qué cosas!

Este martes me toca dentista a la mañana.
¿Me levantaré a tiempo?
Quizás así no necesite anestesia.

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viernes 8 de agosto de 2008

Decimo cuarta y un tercio

Pues vaya! Otra vez al dentista!

Al día siguiente de hacerme todo lo que conté en mi post anterior tuve que volver para que me recolocasen bien el puente provisional del lado inferior derecho de mi mandíbula. Porque se me movía.

Nada más salir no lo noté por la anestesia. Pero al comer y en otras situaciones notaba algo raro y esa misma noche al enjuagarme con el colutorio fue mucho más evidente que el puente se movía. E incluso pensé que se iba a soltar completamente.

De todos modos ningún problema carece de solución (salvo morirse) así que a la mañana pasé de nuevo por la consulta y la higienista me hizo un buen trabajo recolocando y retocando el puente provisional en menos de diez minutos.

Justo el tiempo que pienso dedicarle a este escrito sin más importancia.

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miércoles 6 de agosto de 2008

14ª intervencion

Seguimos con el aburrido relatar de mis visitas intensivas al dentista. Después de las 3 semanas de descanso, si no contamos el problemilla de hace una semana y media, he acudido a mi primera cita de agosto para:

- Retocar algunas piezas dentales. (o sea, dientes) Con un aparatito que hacía "frius, frius" y sin anestesia han empezado a redondearme un poco los dientes...

- Después me han hecho un molde de la parte de abajo y de la parte de arriba de mi mandíbula con los puentes provisionales puestos; por orden del laboratorio.

- Seguidamente me han puesto antestesia en todos los rincones de la boca. "como un colador". Dejó de hacer efecto entre dos y tres horas después.

- Me han sacado los puentes provisionales con un aparato que hacía "klk, kla, klak" (uno, dos, tres y cuatro puentes o fundas fuera) y han retocado más los dientes. En el lado inferior izquierdo me dolía especialmente cuando pulían; así que me han puesto un poco más de anestesia... pero no sirvió de mucho.

- Después de retocar y dejar bien redondeados los dientes necesarios, con un "nivel de mordisco" uniforme, me han hecho otro par de moldes y/o pruebas de metales de la mandíbula inferior y otro par de la mandíbula superior sin los puentes. Así como muestras de los puntos de contacto de mis dientes inferiores con los superiores.

- Finalmente me han vuelto a colocar los puentes provisionales hasta la semana que viene.

La intervención duró como una hora. No cuento los cuarenta minutos de espera, habiéndome adelantado solo 10 minutos a la hora de la cita.

Por el calor y mi ciclo de sueño veraniego había dormido tres o cuatro horas escasas, y aunque desayuné bien, el resto del día tras la jornada más larga de dentista he estado chafado. Si tuviera energías pondría alguna foto o ilustración para darle algo de color al blog.

Curiosamente era más doloroso el frío en los dientes sin puentes que el pulido de aquel diente que está especialmente sensible. En un umbral del 0 (nada) a 10 (mucho)... El frió dolía como un 6 ó 7.

Después del trance se quedó en un dolor en otras partes de la mandíbula de entre 0 y 1. Sin importancia.

Recordar que "no hay cuchara", me sirvió como distracción en los peores momentos de dentista. Aunque ni siquiera pensé ¿qué narices era eso de la cuchara y el solipsismo?

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domingo 27 de julio de 2008

13 y medio?

Después de varias semanas escribiendo puntualmente cada dos días, para este escrito me he retrasado un poco al no tener ningún artículo en la reserva.

Pero ya tenía claro de lo que iba a escribir. Ayer por la mañana al desayunar el penúltimo puente provisional que me pusieron se me despegó y me quedé con ello en la mano. E inmediatamente bajé a un baño a recolocármelo ante un espejo.

Y luego busqué un dentista en Barakaldo, donde estoy de Party, pero los de mi clínica dental me mandaron a otro sitio y acabé con cita a las seis de la tarde en Bilbao (el mismo Bilbao). El viaje duró una media hora o menos. Y como me había anticipado aun esperé unos 20 minutos antes de entrar en la consulta. Seguidamente me tuvieron en la sala de espera algo menos de diez minutos.

Una vez en la silla del dentista una higienista limpió el puente y me lo pegó de nuevo con un cemento provisional en menos de dos minutos. Tras una pequeña charla intrascendente volví a mis asuntos de party.

¿Es ésta mi décimo-tercera intervención y media en el dentista? ¿o no cuenta?

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jueves 17 de julio de 2008

Decimotercera

Mi décimo-tercera intervención en la consulta de la clínica dental consistió en limarme un colmillo inferior izquierdo, poniéndome algo de anestesia que duró como un par de horas o menos, tomar varias muestras de mi boca retirándome todos los puentes provisionales, volver a colocarlos y ponerme una funda más sobre el colmillo limado.

La visita duró una hora y se suspendió la que tenía prevista para dos días más tarde hasta después de las vacaciones.

Por primera vez tengo tres semanas sin dentista... Sin embargo estoy convencido de que no tendré tiempo de contar todo lo que he visto en Úbeda durante el congreso internacional de música de cine. Y menos echándose encima la Encounter 16 dentro de una semana y las fiestas de mi localidad.

Estoy ansioso por contar todas mis impresiones. Conteniendo un poco mi entusiasmo.

Como venía extasiado de lo experimentado en Úbeda no sufrí nada durante esta sesión de dentista, ni después.

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martes 15 de julio de 2008

13

Hoy me toca la décimo-tercera intervención en el dentista después de una semana larga de "vacaciones", sin dentista.

Desde antes de empezar el tratamiento no había tenido tanto tiempo libre sin que me tocaran la boca con aparatos enchufados a una silla.

Esto va a doler (al menos, después de la anestesia, molestará un poco) pero está cerca del final.

Después del jueves 17 tendré vacaciones más largas todavía y al regreso de las vacaciones de la clínica dental solo quedarán hacerme algunos retoques antes de cambiarme los viejos puentes por los definitivos y lucir una sonrisa de "dentista".

Más tarde os cuento como me ha ido.

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viernes 11 de julio de 2008

11 y 12

Hoy es 11 de julio en este blog; cuando se publica este artículo. Y voy a contar algo de la undécima intervención que me hicieron en la clínica dental y la décimo segunda si da tiempo.

También aprovecho para contar virtualmente que espero estar pasándomelo muy bien en Úbeda donde hoy día 11 está programado un fantástico recital de temas originales compuestos por los músicos de cine para ninguna película en particular.

Y mañana, día 12, un concierto de más de dos horas con orquesta sinfónica y coros en vivo que seguramente sublimaran mis sentidos y el del resto de aficionados congregados aquí.

-Kyaaaaaa!- (Expresión Ourantusiasta)


La undécima intervención en la clínica dental duró algo más de media hora. Me pusieron bastante anestesia y unas dos horas después de salir empecé a notar que se me dormía el labio; Cosa que no había pasado durante la intervención. Con un toque tras otro me limaron la muela y diente que iban a sostener el segundo puente provisional de los tres que voy a tener. Al terminar me colocaron el nuevo puente y al enjuagarme la boca algún trocito de diente se me quedaba atascado entre los dientes inferiores. Una vez enjuagado salí sin problemas y hasta se me hizo corta la intervención.

Esa noche sangré de forma similar a la décima intervención pero esta vez con el puente no intenté ponerme hielo.

Al amanecer hilillos de sangre seca aparecieron cerca de las comisuras de mi labio inferior a la altura de los colmillos, como si hubiera hecho un viaje noctámbulo a transilvania; Además de babear la almohada con una manchita roja como si tuviera el síndrome premenstrual.

Lo peor vino a la noche siguiente cuando al cepillarme los dientes con ¿poco? cuidado debí rozar alguna vieja o nueva cicatriz y sangré como tres o cuatro dedales de "sustento de vampiro". Aunque esta vez no amanecí más que un poco de saliva ligeramente teñida.

El dolor también fue algo molesto y escocía algo en ocasiones. Pero no me impidió hacer vida relativamente normal.

La duodécima intervención fue el día antes de salir esta semana de viaje. Lo que más temía es que al dormir fuera, alguien pensase que soy un vampiro (je, je), licántropo, zombie o algo peor (como Freddy Kruegger), dejando rastros de sangre por donde vaya; así que dejé dicho que no se ensañaran mucho conmigo... o que si lo hacían que no me quedasen secuelas más allá de una noche. Esa noche dormía en casa y ahí me daba igual parecer una sanguijuela con complejo de Carrie.

Y aunque solo estuvieron trabajando en mi boca poco más de media hora se hizo un gran avance para dejarme la boca bastante decente. Antes de las dos próximas intervenciones, que serán las últimas antes del cierre por vacaciones hasta agosto.

Me puso anestesia en el lado del molar inferior izquierdo y talló la muela y el diente próximos. Además aprovechó para tallar algo las muelas superiores de ambos lados (sin anestesia) aunque no demasiado para ir acostumbrándome a la nueva forma de masticar.

Cuando el torno me rozaba la encía del molar inferior me dolía. Y la anestesia la sentí con más fuerza unas dos horas después de salir. No se si es que ya estoy acostumbrado a la anestesia.

De todos modos cuando digo que me duele no suelo matizar de qué manera y hasta qué punto. Mi umbral de dolor en una escala de 1 (poco) a 10 (insoportable) estaría en un 5. Aunque las de intervenciones anteriores en que me "cerzenaban" la encía a lo bestia y sin anestesia yo diría que pasaba del 6.

Después de pulir un poco los molares de arriba y ajustar de nuevo los del lado inferior izquierdo me puso un par de fundas grandotas en el molar tallado y el diente que el tercer puente cubrirá. Y dimos por finalizada la sesión hasta mi regreso ocho días más tarde. Dentro de cuatro días.

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lunes 7 de julio de 2008

Y van diez

Hoy 7 de julio, San Fermín, suceden muchas cosas.

Aunque realmente estoy escribiendo esto el día 1, lo hago, como muchos artículos anteriores, asumiendo que se verá en la fecha programada.

Este día tras el primer encierro pamplonés me preparo para viajar a la ciudad de Úbeda a conocer a muchos compositores de música de cine, ver un gran concierto sinfónico y las ciudades patrimonio histórico de la humanidad que son Úbeda y Baeza.

Y volviendo al tema monográfico que no me parece nada constructivo, ni me siento mejor por comentar todo el proceso, pero quiero acordarme en el futuro de este proceso que seguramente olvidaré con el tiempo para recordar solo lo bueno, hoy día 7 han pasado nueve días desde la décima intervención de mi dentista.

No se aun cuánto falta para acabar pero me temo que aun voy a padecer mil y una judiadas hasta que todo esté más o menos bien.

En esta ocasión más que limar o pulir esculpieron mi muela derecha; recuerdo haber recibido al final hasta algunos "martillazos" como si usasen mazo y cincel.

Se hizo sin anestesia por ser en la primera pieza endodonciada pero me hizo daño cuando me metían alguna especie de torno y me rozaban la lengua o la encía.

Lo peor fue que a diferencia de las otras veces en las que una vez pasados los efectos de la anestesia me sentía como antes de ir al dentista, esta vez me estuvo escociendo y molestando e incluso sangrando todo alrededor del diente, que más que una muela ahora parece un palote pequeñito; Durante más de dos días.

Lo peor también es saber que tengo otra muela a la que le harán lo mismo. Aunque tengo la esperanza de que con otros instrumentos no sea tan traumático. Ya que quién me hizo la operación se quejó de que no tenían recambio apropiado para cortar mis dientes, que dicen que son bastante duros. Más que los de otros. Así que tuvo que meterle un poco más de "mala leche" y aprovechar piedras de calibre inferior de lo que hubiera sido idóneo.

La cita siguiente se suspendió porque aun no habían llegado los materiales necesarios para seguir mi tratamiento así que me quedé tranquilo unos días más. Pronto contaré como fueron la undécima visita y la duodécima que toca hoy!

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jueves 3 de julio de 2008

El parte

Tras casi un mes visitando la clínica dental empiezo a cansarme de la rutina.

je je...
Ir al dentista nunca es rutinario pero hacerlo tantas veces cada dos o tres días es algo cansino y difícil de seguir. Sin embargo quiero dejar constancia de todo lo que me han ido haciendo para poderlo narrar como si fuera algo importante.

Ojala fuera todos los días!
Tanto para acabar cuanto antes como para divertirme más a menudo. Porque realmente me distrae mucho de otras preocupaciones.

Es importante porque es un cambio en mi actitud que no se como me habría afectado de aquí a unos años si hubiera pasado del tema.

Lo que me cuesta es narrar cada visita y recordar las pasadas si no lo escribo pronto así que aquí va el parte de la octava y novena visitas al dentista.

Mi octava visita del tratamiento empezó con media hora de retraso así que como suelo anticiparme un poco (a veces me cogen antes) tuve que esperar unos 40 minutos para una intervención sencilla de unos 15 minutos en los que me acondicionaron la segunda muela que me endodonciaron dos días antes. Y luego aguardé otros cinco minutos más para pedir citas posteriores.

La intervención no requirió anestesia así que salí de la consulta sin ninguna molestia.

Tres días después llegó la hora de mi novena intervención. Esta vez consistió en limar de nuevo las dos muelas endodonciadas y encementar algo para prepararlas para los pernos que me pondrán. Tuve que morder un par de algodones con cada muela un rato y también se me hizo un molde de las muelas superiores para alguna funda provisional que requerirá mi próxima intervención.

Al quitar la silicona del molde se me movió un poco el puente provisional así que me lo quitaron, revisaron y recolocaron.

Mientras lo revisaban me sentí como desnudo. De nuevo con mi diente mellado al aire.

No se si sabría volver atrás con lo que me costó acostumbrarme al puente frontal. Aunque en tiempo real no fueron más de tres o cuatro días para acostumbrarme a comer casi normalmente. Y después de dos semanas aun no me acostumbro completamente en todas las facetas de comer, cepillar y vocalizar. Sin embargo el cambio fue tan repentino y me costaba tanto hacer cosas no imprescindibles como silbar que ahora me asombro de poderlas hacer casi todas con normalidad con la prótesis puesta.

De todos modos un día antes de la novena intervención comí melón y algo de jugo muy frío se me metió entre los dientes bajo la prótesis y por primera vez dolió tanto que maldije a la casa que fabricó el frigorífico.

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domingo 29 de junio de 2008

Dientes largos y Festival Anime

Siguiendo con los aconteceres que hace una semana me llevaron a Pamplona voy a narrar lo que hice los días grandes del Festival Anime de Navarra '08.

Aunque no pude revisionar Akira, que se proyectó el Jueves como homenaje de 20º aniversario desde su estreno, para los siguientes animes no me quedé manco y vi una buena parte de los que estaban programados.

El viernes 20 asistí al planetario para ver nuevos contenidos expuestos, como Dollfies, máquinas de bemani, que junto a una colección de espadas y complementos Samurai, y algún que otro otaku que se adelantó al concurso de Cosplay le daban sabor al festival.

Junto al Parque Yamaguchi en una pequeña sala de un multicine especializado en cine para cinéfilos de los Golem empecé mi partícular maratón de ocho de las diez películas que se proyectaron en vídeo.

Primero ví Mis vecinos los Yamada. Un anime sobre la familia japonesa de hoy día con buenas dosis de humor. Que deja muy buena sensación durante días.

Después de esquivar la proyección de Vexille para cenar asistí a una maravilla animada. Me gustó más de lo que esperaba, y esperaba bastante; Puesto que de no haberme permitido venir al resto del festival habría procurado no perderme esta película: Páprika: Detective de los sueños. Una oda a la imaginación. Que no se dónde hay que estudiar para lograr una hazaña semejante en guión, expresividad, originalidad, ciencia, arte, diversión y me quedo muy corto en calificativos.

El sábado 21 fue la mar de interesante en cuanto a contrastes.
Primero llegó la séptima intervención de mi tratamiento dental. Teniendo en cuenta que regresé de mi viaje de Pamplona a la 1:30, que me acosté tarde y que pensaba que mi cita era a las once, cuando apenas me quedaban diez minutos para arreglarme me di cuenta de que la cita era media hora antes. Así que apenas tuve tiempo de desayunar... No desayuné.

El tratamiento varió de escenario al estar solamente mi dentista trabajando ese sábado y me atendieron en una sala más luminosa. Además parece que tenían juguetitos nuevos que acababan de llegar. Y aunque ya me habían hecho la endodoncia anterior esta vez me pareció muy diferente a la otra. La anestesia no fue tan bien como en la otra muela. Y se pasaron media hora poniéndome anestesia... Que creo que luego me duró bastante más de cinco horas. Aunque no noté nada recurrente que se durmiera a posteriori de salir de la consulta. Creo que me estoy acostumbrando y tarda en hacerme efecto. Quizás fue por no haber desayunado.

Tras agujerearme y rellenarme de "fresas" la muela y dejarme un recuerdito (otro) en el labio con la amalgama que sella la muela, me volvieron a asustar un poco con que podría dolerme después de la hora y pico que habían estado "jugando" con mi muela y compré unos analgésicos para llevarme a Pamplona por si acaso. Que luego no consideré necesarios.

Antes de irme a Pamplona comí un yogur y un sándwich ligero y conduje aun con la anestesia en la boca. Hasta casi la hora de la primera película proyectada en los cines.

Tras comprar las entradas para las tres películas del día visité el Planetario de nuevo para ver el ambiente que esta vez era mucho más otaku, con gente disfrazada de muchos personajes, aunque no sabría decir de quienes en concreto.

También aproveché para ver el comienzo de Death Note: The last name. La película de acción real basada en el manga. Con la curiosidad de ver en qué soporte se mostraba. (aparentemente un DVD)

Un rato después me desplacé al cine para ver Brave Story (enlace apartir del 30 de junio), un anime juvenil de aventuras.

Y después vi la divertidísima comedia de ciencia ficción La chica que saltó en el tiempo (enlace disponible a partir de un día indefinido de julio, la reseña la escribe otro colega, si no lo hace pronto lo haré yo antes de que llegue agosto). De todas las que pusieron esta fue una de mis favoritas junto con Paprika, Tekkonkinkreet y la película sorpresa que pusieron el domingo.

Para terminar el día vi una película ya vista pero me hizo ilusión verla en pantalla grande y aprecié nuevos detalles incluso habiéndola visto ya varias veces y estar a una resolución que considero baja (DVD): Tekkon Kinkreet.

A las tantas de la mañana regresé a Tudela para levantarme al domingo siguiente preparado para volver a Pamplona al gran colofón que fueron, Cuentos de Terramar (Enlace a espera de que OutVader o algun otro la comente en julio), que era un anime de aventuras, del estilo de Brave Story pero con el sello "Ghibli";

No se por qué algunos espectadores que asistieron se reían a veces en una película que no tiene ningún toque comédico.

Después vino Highlander (enlace visible desde el 2 de julio), un anime basado en Los inmortales.

La película sorpresa fue Mind Game. y me pareció la "hostia en vinagre"! Esperar al 4 de julio para leer mi reseña particular sobre la película en nuestro Otro Blog de Anime.

Es destacable que la sala se llenó el domingo por la noche en plena "final" (de cuartos) España-Italia con gente inmune al fútbol que disfrutó los 105 minutos de película que clausuró oficialmente el festival, precedido de un breve aperitivo anime y una animada charla de despedida.

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viernes 27 de junio de 2008

Diversión a tope

Al día después de ir al dentista asistí a la Expo de Zaragoza, como ya he comentado en el blog y ampliaré detalles en próximos días.

Y como aun no había tenido suficiente diversión al día siguiente fui a Pamplona al VI Festival de Anime de Navarra. FAN'08.

Durante cinco días, hasta el domingo 22 en que se clausuró oficialmente el FAN'08, hice 200 km. (unos 100 de ida y otros 100 de vuelta) para acudir cada tarde al festival.

Todo para celebrar que ya había asistido cinco veces al dentista en tan solo dos semanas después de tanto tiempo de "absentismo bucodental".

El miércoles 18 para equilibrar un poco la balanza entre diversión y aprendizaje asistí a una conferencia sobre arquitectura fantástica y ciudades futuristas impartida en el Planetario de Pamplona dentro de las actividades del FAN'08 por un profesor de Bellas Artes de la universidad de País Vasco. También pude disfrutar justo antes de los dos o tres primeros capítulos de la serie anime, ya clásica, Oh! My Godness.

La charla fue inmensamente interesante para mí. Sobre todo se centró en la estética de las arquitecturas que emulan o directamente ocupan elementos orgánicos y naturales existentes.

El conferenciante trajo curiosos ejemplos dinámicos que alternaba con su presentación powerpoint, en su mayoría hechos con un programa llamado vvvv donde el ordenador crea formas por si solo o con parámetros variables de modos muy diversos.

El jueves 19 tuve la que fue la sexta intervención de mi tratamiento dental que creo se limitó a "amoldar" con unos pocos "raspados" del torno la primera muela endodonciada para prepararla para un perno y hacer un molde del estado actual de la mandíbula inferior derecha para el futuro puente de ese lado. No era necesaria la anestesia al trabajar solo en ese molar cuyo nervio había sido ya "asesinado".

Sin ningún problema de tener la boca dormida o dolores posteriores, tras una intervención de en torno a un cuarto de hora y comer, volví a irme a Pamplona para seguir con mi aprendizaje en previsión de la gran maratón de diversión que se avecinaba para el fin de semana.

La charla de las ocho trataba también sobre ciudades de la ficción; Ciudades distópicas. Impartida esta vez por el Director del festival internacional de cine fantástico de Sitges, mostró un sin fin de ejemplos clasificando las distintas ciudades que aparecen en la ficción ilustrándolas con fragmentos de DVDs.

Exoarquitectura (Civilizaciones alienígenas como los de "Alien, el 8º pasajero"), Ciudad improbable (imaginación, originalidad, la ciudad soñada de un cineasta), el Steampunk (futurismo retro, con todas las máquinas modernas "a vapor"), la ciudad destruida y reconstruida, NEOciudad o ciudad mutante, el no-lugar (lugares comunes reconocibles en todo el mundo como un centro comercial, un fast-food, un aeropuerto, "cuatro paredes"), y la nada.

Todos los escenarios definen al personaje que los habita. Por tanto deduzco que cuanto mejor se definan estos escenarios mayor realismo tendrá la personalidad de los protagonistas de una película.

El realismo es un elemento clave para lograr identificación con personajes y situaciones y lograr la meta del cine que es comunicar y emocionar.

Antes de la charla pude ver los cuatro primeros capítulos de la serie anime Black Lagoon.

Lo que hice el viernes en el FAN'08 lo contaré dentro de dos días.

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miércoles 25 de junio de 2008

Cartílago y asco

Cuando iba al colegio entre 4º y 8º de E.G.B. era muy aprensivo. No soportaba la visión de la sangre e incluso llegué a desmayarme en clase en un par de ocasiones.

Una vez fue cuando una vasta profesora se atravesó la palma de la mano con una aguja enhebrada en lana roja para demostrar lo gruesa que es la piel. Creo que hasta vomité en el vestuario donde dejábamos los abrigos.

La otra vez fue viendo una grabación de esos documentales que ponían en TVE por la noche donde cada dos por tres una cámara endoscópica recorría esófagos, intestinos y demás interiores asquerosos mientras los describían.

Hoy día sigo siendo aprensivo pero menos.

Después de cumplir los 14 ó 15 años me aficioné al cine gore y de terror. Veía todas las películas de mi tocayo Freddy Kruegger, de Jason en Viernes 13, de Creepshow y similares. Me inmunicé y aprendí a disfrutar de la ficción sangrienta con el tiempo.


La ficción es distinta de la realidad. No debe confundirse aunque siempre hago ejemplos para aplicar en la realidad inspirándome en la ficción. Como hacen los religiosos inspirándose en sus biblias. Que a su vez suelen ser versiones adaptadas de la realidad.

Una cosa que más me divierte al ver una película de "terror" es oír gritar en la sala y yo me río del susto que se han llevado.

No obstante aun hay películas que logran inquietarme como "Rec". Que realmente está hecha con un estilo apropiado para su misión que es asustar "de veritè".

Ahora que estoy en fase de -Mira qué valiente soy que voy al dentista cada dos o tres días y no me quejo- cuando narro algo que me han hecho a algunos les parece una película de terror. Pero yo sigo aquí de una pieza (más o menos) y me río de que se asusten los que no han padecido lo que yo.

Aunque se hagan una idea, los "hyper-empáticos" no deberían leer mis siguientes descripciones sin mentalizarse de que no es para tanto.

Yo lo asumo y realmente acudir al dentista es algo tan normal como cortarse el pelo o las uñas. Al menos igual de necesario, normalmente con menos frecuencia.

Seguimos con el monográfico de mi "reconstrucción dental" aunque hay muchas cosas interesantes que me están pasando al mismo tiempo.

Tras la endodoncia de unos días atrás, la cuarta intervención que me hicieron en la clínica dental fue espeluznante si me hubiera visto por fuera.
Por dentro yo estaba algo inquieto porque tenía algo sensibles las encías y me dolía un poquitín; pero yo voy siempre en plan no-pasa-nada.

Fue la intervención más larga de las que llevaba hasta el momento. Hora y cuarto.

Me colocaron bastante anestesia en la encía frontal superior cuyo efecto duro como cinco horas y cuarto. Aun así la parte de detrás tras los dientes superiores no llegó a dormírseme incluso con dosis extra de anestesia.

Y empezaron a limarme dientes de la parte superior con un torno o algún aparato que requirió varias piedras de recambio, conforme me iban haciendo hueco y arrancando trozos de diente para colocar un puente provisional de 6 piezas dentales; para no dejar esos dientes "pelados" tras la intervención hasta que llegue el definitivo.

Esta vez cada vez que me enjuagaba escupía bastante sangre. A diferencia de las tres intervenciones anteriores. Y me acordaba de ese cartel de la película Saw 3 con una sonrisa en mis labios.

Me dolían los pinchazos cuando me raspaban la encía por detrás. Y me preguntó por qué no probarían también con un spray tópico como el del curetaje?

Al enjuagarme por última vez vi lo que parecía ser un pedacito de diente con un poco de sangre en el desagüe, pero más tarde descubrí que se trataba de un trozo del puente. La prótesis provisional nueva se había roto en el proceso pero el labio no dejaba ver bien la parte que faltaba. Y cuándo me miré en el espejo solo me fijé en que tenía dos paletas. Una más que de costumbre. Aunque simuladas.

El cambio fue brutal. Pues llevaba toda la vida sin un diente delantero y tener tantos "dientes" de repente requiere un proceso de adaptación que cuesta asumir.

Tengo que volver a aprender a silbar, a pronunciar letras o conjuntos de ellas... es costoso.

Y no se cuál es la mejor manera de masticar según qué cosas.

Es curioso a estas alturas tener que volver a aprender a "hablar" y a comer.

Dos días más tarde asistí con fuerzas renovadas a mi quinta intervención que consistió en cerrar la endodoncia. Por lo que se ve, la anterior vez se había hecho el agujero y rellenado de alguna amalgama para que se quedase hermética, y esta vez se reabrió el agujero, se obturó, se comprobó con Rayos X que todo estaba correcto y se encementó con varias soluciones "apetitosas" para endurecer la muela derecha endodonciada.

La anestesia duro también poco más de cinco horas y me dolió algo mientras me la ponían porque me la inyectaron de una vez y muy a fondo.

Tras la endodoncia me revisaron el implante provisional que simula 6 dientes frontales y arreglaron el agujero roto de la sesión anterior.

Continuará...
Amigos aprensivos, leed! Inmunizaros! ;)

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lunes 23 de junio de 2008

Endodoncia

Espero que ningún aprendiz de dentista lea este blog para aprender algo porque estaría cometiendo una imprudencia temeraria al leer mis descripciones confusas e incompletas.

Continúo relatando mi "largo" proceso de salud dental, desde que acudo al dentista por primera vez en este siglo, comentando la tercera intervención del tratamiento que me están realizando.

La primera intervención que duró una hora completa fue una de las dos endodoncias programadas en mi tratamiento.

La intención de este tipo de intervención suele ser reforzar un molar deteriorado para que aguante una reconstrucción, una prótesis, fundas, coronas, pernos o cualquier cosa que se considere necesaria.

Se mata el nervio y la pieza queda insensible a posibles infecciones, es poco natural pero no deja de hacer su función que es machacar la comida con la fuerza necesaria.

Al empezar me pusieron la anestesia y al limar la muela o pasar algún tipo de taladro o aparato raro note una molestia que mi dentista ya me había advertido podría pasar al decirme que levantase mi mano izquierda si dolía. Así tuve que hacerlo. Levanté la mano en un momento dado casi involuntariamente. Y me inyectó una dosis extra de anestesia ya que la muela tenía una raíz bastante profunda, de casi 3 centímetros.

Además tenía ligeras molestias desde el día anterior en ese lado y lo tendría algo más sensibilizado. Aunque no lo comenté.

A diferencia de la primera inyección de anestesia que llegué a notar la aguja (aunque con mucha menos impresión que en mis anteriores visitas a dentistas del siglo pasado), en esta ocasión y en esta zona no note absolutamente nada en ninguna de las dos inyecciones de anestesia que me suministraron.

Y después del segundo toque de anestesia en mi mente me sentía como un niño sentado en el circo viendo cosas increíbles entrar y salir de mi boca.

Cuando vi un alambre de más de dos centímetros que me habían clavado y vuelto a clavar como si fuera un fakir, o la caja del mago que atraviesan con sables, no me lo podía creer. Me hacía tanta gracia... Era divertido.

Puedo contar en mi blog que me están haciendo un montón de cosas "raras", que me cobran una pasta por ello y que no me parece mal. Je, je.

Después de unas vibraciones, obturaciones, desinfecciones y operaciones rutinarias de la endodoncia me hicieron un par de radiografías que salieron movidas... Creo que la primera de toda la boca también lo está un poco. Y es que me pongo muy nervioso cuando se supone que tengo que quedarme quieto.

Además era bastante difícil sacar una radiografía de este molar en concreto.

A la tercera fue la vencida y se calculó que la profundidad era de unos 28 mm aproximadamente. Como soy muy estricto con la precisión añadiré que creo que más bien eran 28,2 mm.

Una vez agujereado el molar se rellenó el agujero y se aplicó una amalgama que me dejó un pedacito blanco pegado en lo alto de la muela como si fuera un trocito de chicle. Y terminó la sesión.

Pero no la anestesia... Ay amigo!
Calculo que desde que me la pusieron hasta que pasó su efecto transcurrieron unas cinco horas y media.

De hecho sentí que se reforzaba su efecto mucho tiempo después de salir. Y hasta tuve tiempo de ir a hacer compras para casa, con algo de miedito que me habían dado en la consulta ante la posibilidad de que necesitase un analgésico.

Cuando despertó el lado dormido no noté nada a lo que no estuviera acostumbrado. Apenas una ligerisima molestia temporal.

Deje pasar una media hora más para ver si dolía más para tomar algún analgésico. Pero finalmente no lo consideré necesario y me dispuse a comer. Con cuidadito de no usar el lado recien endodonciado. Aunque después ya pude seguir comiendo con total normalidad, como de costumbre.

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jueves 19 de junio de 2008

Curetaje

Me parece increíble la de gente que ve el hecho de ir al dentista como algo normal.

Después de tantos años avivando mi escepticismo. Pensando que esas mandíbulas de hace cientos o miles de años están perfectamente conservadas sin dentistas, aunque sus dueños no tanto. :)

Y ahora que mi atención se ha centrado en asuntos de salud buco-dental no me fijo en casi nada más; Todo el mundo acude con regularidad, cree que hago bien yendo o pretenden ir ellos también. Al menos nadie me mete miedo cosa que es bastante difícil desde el momento en que pulsé el número de teléfono (que me conectó al Matrix ;-)).

Sin embargo me parece que apenas nadie acude cuando no le duele nada como he hecho yo.

Aunque por otro lado si no fui antes es porque también esperaba estar en buena forma física y mental.

Lo que más me reventaba de niño, las pocas veces que fui al dentista, es que me mandasen volver más tarde, indefinidamente, cuando tendría alguna infección dolorosa que debía ser tratada con medicamentos.

La segunda intervención en el dentista que me hicieron este milenio fue una operación rutinaria pero bastante concienzuda. Pues consistía en limpiar la boca y limar bien toda aspereza diente por diente hasta dejar las encías saneadas y relucientes ayudándose con unos hierros llamados curetas (según Wikipedia o Yahoo answers, que son las fuentes de información que suelo consultar... empezando por San Google).

La anestesia esta vez solo consistió en una solución tópica disuelta con spray por toda la boca que no me la durmió demasiado, aunque lo suficiente para no sentir excesivas molestias conforme notaba tocarme diente tras diente. Y tras algo más de media hora salí tranquilamente como había venido.

Eso sí al cuidarme más la boca, en casa empecé a notar más ciertas imperfecciones, y viejas fisuras que tendrían que irse arreglando.

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martes 17 de junio de 2008

Obras Mandibulares

Después de superar el miedo y la indecisión habituales cuando no has ido al dentista en casi media vida, como comentaba en mi escrito Sorpresa, acudí a que me hicieran una revisión inicial.

Mi dentista dijo lo que había que hacerme y tras una intrigante espera se me mostró el presupuesto.

Me hubiera gustado verme la cara que puse cuando vi que la cantidad duplicaba el máximo-máximo-máximo que había previsto podría llegar a costar arreglar la boca de un mono entrenado a masticar rocas.

Aunque por la mueca acostumbrada de quién me lo enseño me hice una idea clara de qué cara estaba poniendo yo.

Cuando supe que dependía de mí no lo dude un instante. Logré un buen descuento por decidido y escogí un modo de financiarlo.

Tras el fin de semana al lunes siguiente ya tenía programada la primera visita.

Mi dentista dijo que iba a empezar con algo poco traumático ya que imaginaba que tendría que prepararme para el trance de cuatro meses que va a llevar arreglarme algo la mandíbula después de tantos años de negligencia dental.

La primera sorpresa que me llevé es que aunque el hecho de haber pasado más de una década desde la última vez que me hicieron algo parecido el hecho de anestesiar con una inyección no ha cambiado. Pero al menos con las nuevas manos de mi dentista no note prácticamente nada.

Me durmió parte de la mandíbula frontal superior, para limar y reparar un poco una vieja caries que tenía en la paleta que aun me queda y el diente anexo.

En menos de media hora se concluyó toda la operación, y como hora y media después la anestesia dejó de hacer efecto. No sentí ninguna molestia y pude seguir con mi vida hasta la siguiente cita.

Dos días después... os lo cuento dentro de dos días.